No soy músico ni musicólogo, aclara de entrada el autor que, sin embargo, ha desarrollado una actividad a menudo muy cerca de ambas áreas. Su interés por la música y el patrimonio le ha llevado a seguir las pistas de un tesoro que se halla en el norte de Potosí. Sobre esta historia que Andrés Eichmann llama de largos plazos.

En enero de 1971 los padres claretianos se hicieron cargo de la parroquia de San Luis de Sacaca, en el norte del departamento de Potosí. La iglesia es un tesoro patrimonial, pero estaba en pésimas condiciones. Los claretianos hicieron una labor extraordinaria, que incluyó la restauración de la iglesia. Por ejemplo, encontraron en el suelo las piezas sueltas del bellísimo artesonado, que restituyeron a su lugar; quitaron toneladas de tierra que se había acumulado alrededor del edificio; establecieron desagües para que la humedad no siguiera afectando los muros, y un largo etcétera. Encontraron, entre los documentos antiguos, una cantidad considerable de papeles de música. Por fortuna, llegó a Sacaca alguien muy conocido en Europa como compositor e intérprete (daba conciertos en diversos países), además de docente de música antes de sentirse llamado a misionar en Bolivia, el P. Luis Elizalde. Llegó a publicar dos breves artículos sobre la música en Sacaca.
Un robo y los primeros intentos de dar con el material
El 25 de agosto de 1996, fiesta del patrono del pueblo, san Luis rey de Francia, en Sacaca se produjo un robo en la iglesia. Con Carlos Seoane viajamos hasta aquel pueblo porque en La Paz un miembro de la comunidad claretiana dijo que allí estaban los papeles de música. Fuimos con personal de catalogación del Viceministerio de Cultura, interesados en identificar las pérdidas debidas al robo. Una vez en el lugar, el padre Esteban Morrás nos dijo que los papeles habían sido llevados a La Paz, de modo que no logramos acceder al material y entonces pensamos que no había voluntad de darnos acceso al material.
En 1997 pudimos dar noticias de la colección en el número ya mencionado de la revista DATA. No habíamos podido ver el material, pero teníamos la suerte de contar con un trabajo extraordinariamente valioso: un libro mecanografiado del P. José Antonio Bustamante C.M.F. titulado Apuntes para una historia de la Iglesia en Sacaca (312 páginas tamaño oficio más un apéndice de 20 páginas de fotocopias de mapas y otras 20 de fotografías). El autor recurre a gran cantidad de fuentes primarias conservadas en la parroquia y en las capillas dependientes. La información sobre el cultivo de la música en Sacaca es muy relevante: desde inventarios, gastos destinados a la capilla musical desde el siglo XVIII, etc. Pero todavía no contábamos con ningún material.

La colección contiene material del siglo XIX y principios del XX, y manifiesta una tradición de cultivo de la música que arranca mucho antes. Entre las piezas religiosas hay misas, salves y más de un trisagio en quechua.

Pasados casi otros 15 años, en 2010 me enteré de que el P. Luis Elizalde ya no estaba en Bolivia, sino que se había retirado a una casa de reposo en San Sebastián, Guipúzcoa. Le escribí una carta (que conservo) el día 4 de marzo. Después (no recuerdo la fecha, pero posiblemente fuera bastantes meses más tarde) lo llamé por teléfono. Me dijo, entre otras cosas, que muy pronto tendría la oportunidad de verlo al P. Esteban Morrás, porque iba a viajar a Pamplona para hacerse una intervención en la clínica universitaria. En la fecha que me indicó yo ya iba a estar de viaje, así que le pedí a Adrián Sáez, exalumno de Filología de Navarra (ahora profesor en la universidad Ca’Foscari de Venecia), que fuera a visitarlo de mi parte. El encuentro de ambos fue muy cordial, y me hizo saber que el material estaría ahora accesible.
El encuentro
Una vez en La Paz, el 15 de agosto hablé por teléfono con el P. Esteban, quien me dijo que tenía los manuscritos esperándome en Cochabamba (los había mandado llevar hasta allí desde el norte de Potosí). De modo que viajé dos días después y pude fotografiar la colección completa (alrededor de 310 fotografías). Contiene material del siglo XIX y principios del XX, y manifiesta una tradición de cultivo de la música que arranca mucho antes. En el repertorio no religioso se encuentran valses y marchas, con profusión de instrumentos de viento. Las marchas llaman la atención, entre otras cosas por sus títulos, como una llamada «Sacaqueña», nombre que parece manifestar una marca de apropiación o de identidad. Otros géneros son el minué y la contradanza. Entre las piezas religiosas hay misas, salves y más de un trisagio en quechua.
Enseguida encaré dos gestiones. La primera consistió en buscar a alguien que pudiera hacer del material de Sacaca una tesis doctoral. Envié las fotografías a Diana Fernández Calvo, directora del Instituto de Investigaciones Musicológicas Carlos Vega, de la Universidad Católica Argentina, y a Ismael Fernández de la Cuesta, del Real Conservatorio de Madrid, para que tantearan esa posibilidad entre los doctorandos. Muy pronto Diana me indicó que se estaba animando Juan Manuel Abras, ahora conocido intérprete y compositor, quien estaba dispuesto a viajar a Bolivia y conocer de cerca el espacio de interpretación de la música en aquella zona rural, así como el contexto histórico y cultural. Enseguida hablé con los padres claretianos y acordamos que ellos lo alojarían tanto en Sacaca como en los demás sitios que fueran precisos mientras durara su estancia local, y puse a Abras en contacto con el P. Enrique Espronceda para que acordaran fechas y lugares. Parecía que todo iba sobre ruedas, pero Abras se encontró con la negativa del Conservatorio Superior de Música de la Ciudad de Buenos Aires, donde daba clases, para hacer el viaje.

En el repertorio no religioso se encuentran valses y marchas, con profusión de instrumentos de viento. Las marchas llaman la atención, entre otras cosas por sus títulos, como una llamada «Sacaqueña».
En el marco de las Jornadas pude hacer estuchar al público un par de fragmentos en piano (Contradanza Boliviana y Otro del Negro) interpretadas en fortepiano por Guery Ticona, grabadas en video por Rebeca De la Quintana, con el audio a cargo de Andrés Estrada.
La Orquesta Sinfónica Nacional hizo también, en 2021, una interpretación de algunas de las piezas.La otra gestión consistió en intentar que los papeles de Sacaca fueran restaurados por el Archivo y Biblioteca Nacional de Bolivia, cuya directora, Marcela Inch Calvimonte, se mostró de inmediato interesada. La idea era que quedaran también reprografiados en el Archivo Nacional. La puse en contacto con el mismo P. Espronceda, el cual hizo el envío del material por courrier. El 23 de septiembre recibí un email de la secretaria del ABNB, anunciándome el arribo del paquete de manuscritos. Pero lamentablemente la restauración no se materializó ya que, como todos sabemos, el Vicepresidente del Estado instruyó a mediados de noviembre la destitución de Marcela Inch como directora del ABNB. El material regresó a la comunidad claretiana tal como había llegado.
A pesar de todo seguimos en la búsqueda de alguien que hiciera un estudio consistente (y prolongado) de los materiales musicales, y el 24 de julio de 2013 Diana Fernández Calvo me hizo saber que la musicóloga ecuatoriana Jannet Alvarado, que entonces trabajaba con ella en el Instituto Carlos Vega, iba a ocuparse al menos de una parte del material. No hubo más novedades por entonces. Diana falleció el 29 de octubre de 2015. En 2021 me puse en contacto con Jannet Alvarado, quien me dijo que en 2013 hizo transcripciones con vistas a una publicación, la cual no tuvo lugar de momento. Le pedí que tratara de encontrarlas, y el 16 de abril de 2022 me escribió un email contándome que por fin encontró el material que había trabajado, y me lo enviaba en el mismo correo electrónico. Añade que son «dos obras que apenas estaba comenzando a transcribir porque todavía tienen errores, pero quería compartir con Dianita Fernández el trabajo iniciado para que lo revisara. Lo que le estoy enviando es lo único que tengo al respecto, en su momento también envié a Dianita».
El 18 de mayo de 2020 hice llegar una copia de todo el material al musicólogo Eduardo Quintela, quien lo está estudiando y recuperando para su interpretación. Recientemente publicaron una grabación de algunas piezas, con una exquisita interpretación. Se puede ver en https://youtu.be/tiBVDQ16Wrg
Queda pendiente localizar y conseguir los dos artículos que escribió el P. Luis Elizalde CMF sobre esta música.
